Las neveras portátiles son nuestras grandes aliadas para el verano, pero también deberían serlo para el invierno. Tradicionalmente, las asociamos con los días de playa o de montaña, además de con pícnics o con fiestas al aire libre. Sin embargo, también son perfectas para mantener nuestras comidas calientes en invierno, aunque no todas las neveras tienen este sistema invertido.
En el mercado tenemos neveras termoeléctricas portátiles con funciones de refrigeración y de mantenimiento del calor. Lo que nos permite tener platos fríos en verano y platos calientes en los meses más fríos del año. Este tipo de neveras son impensables, ya que nos dan total libertad para transportar nuestros propios alimentos sin depender de establecimientos ni fuentes de agua.
La principal ventaja es su movilidad, pues nos da una total autonomía para desplazarnos a cualquier lugar abastecidos. Aparte, vienen con asas y cintas para cogerlas fácilmente. Además, nos permiten comer en cualquier momento, lo cual es una gran ventaja cuando viajamos con niños, y son fáciles de transportar. Y es que la mayoría tienen ruedas.
No obstante, como existen una gran variedad de modelos de nevera, debemos escoger el tamaño y diseño más adaptado a nuestras necesidades. Mientras unas son compactas, para llevar pocas cosas, otras tienen mayor capacidad para que el almacenamiento no sea un problema. Asimismo, su apariencia es estéticamente bonita, son robustas y sus precios son asequibles.
Además de su comodidad, también es importante el nivel de aislamiento térmico que posea. Su estructura debe ser robusta y sus materiales deben ser de alta calidad para un efecto aislante perfecto. En este caso, el polipropileno es excelente, porque combina durabilidad con ligereza y resistencia. Aparte, es impermeable y es un material seguro.
También sería interesante tener en cuenta la capacidad de la nevera para no desperdiciar espacio ni energía. Si vamos a usar nuestra nevera portátil para salidas individuales no merece la pena comprar una de 40 litros, más orientada a una familia de 4 personas, sino una de 10 o 15 litros. Y el peso es otro factor a tener en cuenta, aunque gran parte de ellas disponen de ruedas.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda meter los alimentos fríos un poco antes de salir, en lugar de hacerlo con demasiada antelación. Por otro lado, la nevera siempre debe colocarse en un lugar alejado del sol directo o de otras fuentes de calor. Y, por supuesto, no debe abrirse continuamente para evitar continuas variaciones de temperatura.
Por último, debemos separar los alimentos crudos de los cocinados. Todos ellos deberían introducirse en recipientes plásticos o de vidrio cerrados, la finalidad es evitar la contaminación cruzada. Los crudos deben colocarse abajo. Y, si es posible, evitar introducir en la nevera portátil alimentos o bebidas a temperatura ambiente, siempre es mejor que ya estén fríos.